ADVIENTO

ORACIÓN PARA  LOS DÍAS DEL 11 AL 15 DE DICIEMBRE – 2ª SEMANA DE ADVIENTO.

LUNES 11

BENDITA TU LUZ – MANÁ
Bendito el lugar y el motivo de estar ahí bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual ahí bendita sea tu presencia.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada desde el alma.

Benditos ojos que me esquivaban, simulaban desdén que me ignoraba y de repente sostienes la mirada.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino.

Gloria divina de esta suerte, del buen tino,
de encontrarte justo ahí, en medio del camino.
Gloria al cielo de encontrarte ahora, llevarte mi soledad
y coincidir en mi destino, en el mismo destino.

 

 

MARTES 12 

Juan, el primo valiente de Jesús, nos invita a preparar el camino a Jesús. Nos grita CONVIÉRTETE, cambia, busca la justicia, haz reformas en tu casa, quita lo malo, reza, comparte. Nos anima a una vida nueva, lavada en el agua del bautismo y que nos mueve a trabajar en el precioso proyecto de DIOS.

¿Qué tengo que quitar de malo de mí? ¿Qué me mueve a trabajar en el proyecto de Dios?

 

MIÉRCOLES 13

Mi espíritu y mi corazón están alerta como los ojos del centinela.
Estoy esperando. Te busco, Señor. Estoy en vela. ¡Es adviento!

Te busco en la oración y Tú me abres, Señor, como un amigo
siempre presente, cuando se llama a la puerta.

Te busco en el Evangelio y Tú te acercas, Señor, como un amigo
siempre presente, cuando se le pide luz para atravesar la noche.

Te busco en la Eucaristía, con los otros cristianos,
y por tu Palabra y tu Pan vienes a mí, Señor, como un amigo
siempre dispuesto a ofrecer lo mejor que tiene.

Te buscamos cada día y te vemos, Señor,
donde se siembra la alegría,
dónde se elimina la mentira, donde se suprime la injusticia.
Para encontrarte, Señor, ¡hay que estar en vela!

Tú estás a la puerta y llamas.
Llamas al espíritu y al corazón.

 

 

JUEVES 14

¿Qué me dices, Dios mío, en Adviento?

Me dices que me visitas.

Tú viniste a habitar entre nosotros

y vendrás de nuevo al final de los tiempos.

Pero ahora, ahora mismo, estás viniendo.

El Adviento es para que aprenda a captar tu presencia en todo,

a contemplarte cerca en cualquier situación,

a celebrar un Amor que me ama sin medida,

a recordar que no puedo salvarme por mí mismo.

En Adviento me pides posada, mendigas acogida.

Aquí tienes tu casa, Señor;

en este tiempo quiero escuchar y meditar a diario tu Palabra,

recibir con más frecuencia la Eucaristía,

abrazarte en el hermano más necesitado.

Y así aprender lo que debe ser toda la vida.

¡Ven, Señor; ven Salvador!

 

VIERNES 15

Prepara mi corazón, Señor,
para que te reciba en Navidad.
Ayúdame a mejorar,
a cambiar mis actitudes,
a pedir perdón por las cosas que no hago bien.
Quiero prepararme
con alegría
para encontrarte.
Quiero ofrecerte
un corazón sencillo,
bueno, generoso
para que Tú vivas
siempre en él.
Quiero que crezcas
en mi interior
y me enseñes cada día a amar más a Dios
y a los demás.
Querido Jesús,
acepta lo que te ofrezco,
mi persona y mi corazón para que siempre
estés a mi lado.

¡Que así sea, Señor!