Tercera semana de Febrero

Lunes

Desde la humildad podemos suplicar insistentemente a Jesús. ¿Qué necesitamos y queremos pedir a Jesús?

Martes

Estaba un hombre en mitad del océano en una balsa. En medio del tremendo oleaje marítimo la balsa se hundió y el hombre quedó a la deriva. No tenía salida: comenzó a rezar y a pedir al Altísimo que le sacara de ésa. En su corazón recibió una respuesta: la seguridad de que Dios le rescataría.

Pasó por su lado un barco pesquero que le invitó a subir, pero el hombre replicó:

-No, yo confío en Dios, y sé que él me salvará.

El hombre no subió, pero al rato pasó por su lado un helicóptero de vigilancia marítima, que le invitó a subir por las escaleras de salvamento.

-No, yo confío en mi Dios, y sé que él será mi salvador.

Pasaron las horas, los días, y nunca más se supo de aquel hombre.

Cuando éste llegó a su juicio, allí en la antesala del  cielo se encuentró con Dios y le preguntó contrariado:

-Señor, yo confiaba en tí, en que tú me salvarías.

-Te dí una balsa y la hundiste, te mandé un barco pesquero a tu ayuda y lo rechazaste, y te mandé un helicóptero de salvamento y no subiste. ¿Qué esperabas?

Miércoles